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Azul (I): Despertar

azul

I – DESPERTAR

– 6:10. 6:10. 6:10. 6:10.

Lo primero que veía Samir todos los días antes de despertarse eran estos tres números azules parpadeando. Se levantó despacio intentando no despertar a Shanti. Hoy no tenía que despertarse hasta las 8:20.

Llegó hasta el baño y se miró en el espejo. Se sentía despierto y lleno de energía. Se lavó la cara y una vez más se alegró de haberse cortado el pelo lo suficiente como para no tener que preocuparse de peinarse todos los días. Mientras se cepillaba los dientes decidió comprobar su correo. Inmediatamente, superpuesta a su imagen en el espejo apareció el mensaje:

– “Tiene 1 mensaje nuevo: [Novedades del Canal de Vídeos ‘Old Bollywood’ – Abril 2156]”

Quizás podría ver el vídeo en el coche si conectaba el piloto automático, así que decidió ganar un poco de tiempo y mandar una orden a la cafetera para que comenzara a preparar el café. De nuevo mientras se aseaba, alredor de su imagen en el espejo apareció una surtida colección de menús y opciones.

Cocina… Cafetera… Capuccino con doble de chocolate… Aceptar.

El menú se cerró y al momento comenzó a escuchar el inconfundible sonido de la cafetera en la cocina.

– Sacaré el coche también del garaje.

Se lavó la cara y se vistió apresuradamente mientras mandaba mentalmente el mensaje al coche para que le esperase en la puerta de casa. Fue a la cocina y cogió el vaso de plástico que servía la cafetera. Sólo el olor del cafe recién hecho le abrió el apetito. Miró a la nevera con la intención de robar una porción de chocolate y una alarma que parpadeaba flotando encima de la puerta. Abrió el gadget de la nevera y leyó el siguiente informe:

– FALTAN LOS SIGUIENTES ALIMENTOS PRIMARIOS: LECHE, CHOCOLATE BLANCO, POLLO, TOMATES. ¿DESEA REALIZAR PEDIDO?

Samir maldijo a la nevera -y a sus creadores- por no tener chocolate y aceptó el pedido refunfuñando. Ahora el café que tenía en la mano le parecía agua sucia. Soltó una nueva maldición que superó con creces a la anterior y se acabó de mala gana el café.

Para terminar de arreglarse cogió la corbata que colgaba de la silla de la cocina, se la puso y se dirigió al cuarto de Usha. Tenía ya tres años y cada día crecía más y más. Esa tarde tenían que ir a comprarle unos nuevos zapatos al centro comercial porque ya no le cabían los del mes pasado. Parecía increíble que durmiese tan tranquila. Hace un año, antes de aumentarla, era imposible que durmiese ni una sola noche de un tirón. ¿Cómo podían vivir los Luditas aguantando esas pesadillas y sueños todas las noches? Desde que dormía con la espiral, estaba mucho más despejada durante el día, más atenta y comenzaba a aprender a utilizar su BlueChip. Comprobó que estaba perfectamente.

– Usuario: Usha-182887735517-X…Temperatura: Normal… Ritmo cardiaco: Estable… Estado: Reposo. Informe completo sin incidencias.

La besó en la frente y salió por la puerta. De repente algo no iba bien. El coche no estaba frente a su casa. ¿Se lo habrían robado? Abrió el gadget geolocalizador y un mapa de la zona se superpuso a la imagen de su jardín. El coche no aparecía. O seguía en el garaje y estaba estropeado o se lo habían robado e inutilizado la conexión a GlobalNet. Empezó a sudar y el capuchino que acababa de tomar comenzaba a removerse en su estómago.

Llegó a tropezones a la puerta del garaje. La abrió y allí estaba, su Hybrate Confort color granate. Un cliente había estado a punto de comprarlo la misma tarde que había decidido pedírselo al gerente a cambio de la remuneración de objetivos de ventas que le correspondía ese año. Afortunadamente, Samir consiguió convencer a ese tipo para que comprase un coche mucho más caro y con una colección de extras que duplicaban el precio inicial del modelo. Por supuesto, antes de todo esto el comprador le agradeció mil veces que le hubiera abierto los ojos.

Parecía que todo estaba en su sitio. Se conectó al coche con una conexión a corta distancia e hizo un chequeo inicial.

– Modelo: Hybrate Confort 2054… No. Bastidor: 288D-23491-DR2… Analizando… Analizando… Analizando… No se ha podido establecer la conexión con GlobalNet. El informe ha terminado con 1 fallo y 2 avisos. ¿Desea ver los avisos?

Parecía que salvo la conexión a la red GlobalNet, que no daba señal, todo estaba perfectamente.

– Mierda… Seguramente será la antena. Le pediré a Hemat que le eche un vistazo en el taller. ¡Joder! ¡Las 6:45! Será mejor que me dé prisa.

Se subió enfadado al coche y comenzó a controlarlo con su propio gadget de localización. El mapa y el control del coche se superpusieron a la calle que veía a través del cristal y salió del garaje. Era un bonito día de primavera. Sólo alguna nube aparecía dispersa en el cielo gris. Algo de bueno tenía que tener el día, con lo mal que había empezado.

– Si voy por la autopista no llegaré a tiempo. Será mejor que vaya por el centro e intentaré evitar los atascos.

Las calles de Nueva-Madrás eran un hormiguero de calles, casas, pasadizos subterráneos y por supuesto, coches. Afortunadamente, Samir contaba con el gadget de información del tráfico, con el que conseguía normalmente esquivar los grandes atascos de la megápolis.

– A ver… Si voy por el Este, cojo el desvío 45-A…

Estaba concentrado con las diferentes opciones que le ofrecía el gadget que no entendió lo que sucedió hasta que sintió la sensación metálica de la sangre cuando  el airbag le estalló en la nariz. El choque fue tan fuerte que empotró su coche contra un viejo edificio de ladrillos. Estaba en un callejón a la entrada de la ciudad. No había nadie más allí, salvo el otro coche. Pero no lo había visto venir en el geolocalizador. No se encontraba bien. Tenía que llamar al servicio de emergencias.

LLAMAR… EMERG… – El gadget de comunicaciones comenzó pasó del azul al rojo y después cada vez más negro, hasta que todo se oscureció por completo.

Su cabeza le iba a estallar. Intentó abrir los ojos pero los tuvo que cerrar de nuevo por la gran cantidad de luz que había. Notaba que la piel de sus mejillas le tiraba y sentía un calor amargo en el costado izquierdo y en uno de sus muslos. Intentó moverse pero algo le sujetaba las manos.

– El Ilios está listo. Vamos a probarlo. A ver, enciende eso.- Escuchó detrás de él.

De repente hubo un zumbido eléctrico y notó que unas chispas le saltaban sobre la cara.

– ¡¡¡¡AHHHHHH!!!! ¡Soltadme! ¡QUÉ QUERÉIS!

Intentó abrir el geolocalizador y el gadget de comunicación para mandar un mensaje a la policía… No respondía. – No habrá cobertura aquí, debemos de estar en un sótano -pensó.- Abriré al menos el analizador médico para ver como estoy. – No apareció nada en su campo de visión. ¿Cómo era posible? Quizás el accidente había dañado su BlueChip.

– ¡Jajaja! Olvídalo amigo. No funcionará. Ahora eres uno de los nuestros. Bueno, casi uno de los nuestros.

Intentó levantarse pero era imposible. Alrededor suyo pudo ver a tres hombres en un cuarto con paredes metálicas mirándole con gran satisfacción.

– ¡CABRONES! ¿Qué queréis? ¿Dinero? ¡Os habéis equivocado, Luditas de mierda! ¡Soy un jodido vendedor de coches usados! ¿Qué creéis que vais a conseguir secuestrándome?

– No te preocupes, no necesitamos tu dinero.

– ¡SOLTADME! ¡VOY A AVISAR A LA POLICIA!

– ¿Cómo piensas hacerlo? ¿A gritos? Además, te aconsejo que no te acerques a la policía.

– ¡HIJO DE PUTA! ¡No te atrevas a amenazarme!

– Jejeje. Tranquilo amigo. No es una amenaza, es un consejo. La policía ya se habrá enterado de que existes y te estarán buscando… Y no son tan amables como nosotros.

Samir abrió la boca para continuar la conversación, pero alguien le amordazó por detrás y le vendó los ojos. Entre todos le inmovilizaron y le sacaron de la habitación. Tras algunos golpes con puertas y otros objetos metálicos que no pudo identificar, Samir decidió que dada la situación, era mejor dejar de retorcerse y guardar energías para tratar de escapar más adelante.

Abrieron una puerta y arrojaron a Samir a través de ella. Allí se quedó unos minutos, tendido en el suelo intentando asimilar su nueva situación de secuestrado. Cuando consiguió reunir el valor suficiente se quitó la venda que tapaba sus ojos para poder ver el zulo donde estaba. No le habían atado las manos, así que tendría alguna posibilidad de escapar. Se quitó la venda y abrió los ojos. Al principio no distinguió donde estaba. Era la primera vez que veía algo parecido. Permaneció allí durante unos minutos, de rodillas, confuso y mirando hacia arriba sin poder reaccionar. Estaba libre, en la calle, y sobre él el cielo tenía un increíble color azul.

Azul (II): El Ilios…

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. 15/09/2009 en 9:45 pm

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