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EL Cofre (II): La Piedra Rosetta

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Anteriormente: El Cofre (I): El Fragmento Falso

II – La Piedra Rosetta

El doctor salió de la sala y siguió a Francesc e Isaak a través de pasillos, controles de seguridad y puertas de acceso. Junto a él iba James, que también intentaba con dificultad seguirles el paso.

– Necesitaré pantallas. Muchas pantallas -el Dr. Omer contaba con los dedos las pantallas que recordaba tener en su despacho-. Unas… 9 o 10 pantallas. También necesitaré acceso a los archivos del servidor de registros arqueológicos de la universidad de Ordu, los de la universidad de Estambul y los de la METU de Ankara.

– No se preocupe. Lo tenemos todo preparado.

– Creo que no me ha entendido. Necesito una serie de pantallas colocadas…

– El Dr. Fatih Turkoglu, de la METU de Ankara nos ha avisado de lo que iba a pedirnos. Como le he dicho, ya hemos preparado un lugar de trabajo para usted dentro de la sala de control principal.

– Así que el viejo Fatih ya les ha avisado. Viejo granuja… ¿Desde cuando están en contacto con él?

– Lo siento doctor, pero no podemos desvelar esa información -dijo James mientras le guiñaba un ojo.

Francesc abrió una de las puertas del pasillo que estaban atravesando y se volvió al doctor.

– Doctor, espero que se sienta cómodo en su nuevo despacho.

James y el Dr. Omer entraron en una gran sala en la que una de las paredes estaba llena de pantallas enormes que la cubrían de lado a lado. Frente a ellas, una docena de controladores con auriculares y pantallas se comunicaban sin descanso, probablemente con las colonias lunares y el equipo de operaciones en campo.

En el lado opuesto, había una equina un poco más elevada con una la pared llena de grandes monitores que rodeaban una mesa rectangular. El doctor de aproximó y vio que la mesa a su vez era una enorme pantalla. Aproximó su mano para tocarla y un punto luminoso apareció siguiendo el movimiento de su dedo.

– Asombroso, ¿verdad? -James sonreía al Dr. Omer.

– ¿Cómo funciona?

– Simplemente, mueva sus manos sobre ella, y responderá. Puede manipular el contenido de cualquier pantalla de la pared con ella. Moverlos, girarlos, zoom, tratamiento digital…

– ¿Podré llevármelo cuando terminemos aquí?

– Bueno doctor, -Isaak estaba escuchando desde el centro de la sala- eso dependerá de sus resultados.

– Permítame, doctor. -Francesc se acercó a la mesa e hizo unos rápidos gestos sobre ella.- Estos con los símbolos que hemos descubierto en el cofre.

En la pantalla comenzaron a aparecer una serie de símbolos mientras el doctor miraba atentamente.

– En principio no veo ningún símbolo que reconozca. ¿Cuando podré tener acceso a los archivos de mi despacho?

– Ya lo tiene. Siempre lo ha tenido -rió Isaak.

– ¿Qué quiere decir?

– ¿Cómo cree que supimos cuando había leído el email? La ESA tiene sus principios, pero nosotros somos rusos -dijo mientras miraba a Francesc con una media sonrisa.

– Discúlpenos, doctor -añadió rápidamente Francesc-. Por motivos de seguridad, antes de requerir sus servicios nos vimos obligados a realizar una pequeña investigación sobre su persona. E

– No sé por qué no me sorprende… En fin. ¿Puedo comparar los símbolos con los archivos de mi despacho?

– Por supuesto -dijo Francesc-. James, ¿puede enseñarle en interfaz al doctor?

James comenzó a explicarle al Dr. Omer las distintas órdenes y gestos que controlaban la mesa de trabajo. Mientras tanto, Isaak y Francesc habían se habían sentado en sus propias mesas y se habían puesto sus auriculares.

– Aquí Francesc Roux. Equipo de campo X-2771, ¿Está operativo?

– Buenas noches, señor Roux. Aquí Frank Ibrahinovic, del quipo de prospección y análisis de campo X-2771.

– ¿Han podido realizar el análisis de espectro de la superficie del monolito?

– Negativo, señor.

– ¿Cuál ha sido la causa?

– El monolito no refleja ningún espectro de luz, señor.

– Eso es imposible. Toda superficie refleja la luz en algún punto del espectro -Isaak se había unido a la conversación.

– Eso creíamos -El tono de Frank cambió al escuchar la voz del ruso-. Al principio creíamos que los equipos de medida se habían estropeado, pero funcionan correctamente.

– ¿Pueden hacer un examen microscópico de la superficie? Puede que sepa por qué no refleja el espectro.

– Tendremos que esperar a que salga el sol de nuevo, señor. En un par de horas le mandaremos los resultados.

– Gracias Frank -Francesc cortó la conexión.

Durante las siguientes horas, Frank estuvo analizando los símbolos uno a uno. Seguía sin creer que estuviese pasando esto. No tenía sentido. No podía resolver ni la gramática ni la semántica de un lenguaje sin saber de donde proviene. Necesitaba saber el origen de los símbolos para conocer su significado o encontrar una piedra Rosetta, algo que le sirviese para traducir ese idioma a uno conocido.

James se acercó al doctor.

– ¿Necesita algo más, doctor?

– Una piedra Rosetta me vendría bien -dijo el doctor algo frustrado.

– Los comienzos son siempre difíciles, no se desanime.

– Señor Goldwart, está usted hablando con alguien que en 20 años sólo ha encontrado 6 fragmentos, 4 de ellos incompletos, que mereciesen la pena. Puede confiar en mi paciencia.

– Entonces, ¿cuál es el problema?

– Durante 25 años he tratado de encontrar la proto-escritura que dio lugar a todas las escrituras que existen sobre la tierra. Hemos encontrado algunos restos, pero conocer esa escritura es fácil, porque conocemos a sus descendientes y la cultura que la desarrolló. Con este nuevo lenguaje… No sabemos quién lo hizo, ni cuándo, ni dónde…

– Pero ha conseguido identificar uno de los símbolos. ¿No puede servirle eso de punto de partida?

– El símbolo del cofre es uno de los más comunes en las culturas paleolíticas. Este es una variante, mucho más complicada, tanto que dudo que signifique lo mismo.

– ¿Podría ser otro descendiente de esa cultura proto-lingüística?

– No lo veo probable. La escritura tiende a estilizarse y a simplificarse por el uso, pero está es más complicada, más cuadrada.

– Entonces, si no es un descendiente, ¿Podría ser un ascendiente?

Los ojos del doctor se abrieron de par en par. Sin decir una sola palabra comenzó a deslizar sus manos por la pantalla como si lo hubiese estado haciendo toda su vida. Los símbolos volaban y se distribuían de pantalla a pantalla.

– James, creo que acaba de revolucionar lo que hoy conocemos por historia antigua.

– ¿Ha descubierto algo, doctor? -Isaak se volvió en su asiento e hizo una señal a Francesc.

– Es sólo una conjetura. Puede que no lleve a ninguna parte, pero es posible que… -el doctor hizo una pausa, ni el mismo creía lo que iba a decir-. Es posible que esta escritura que estamos intentando descifrar sea anterior a la escritura cuneiforme sumeria y rúnica. Puede que si simplifico los símbolos podamos encontrar el significado de algunos de ellos que hayan evolucionado y se hayan conservado en formas de escritura posteriores y descendientes de ella.

– ¿Anterior a los sumerios? -Francesc miró al doctor con incredulidad-. Eso lo remontaría a más de 8.000 años No había más que tribus nómadas y cazadores.

– Por la diferencia entre las diferentes formas de los trazos, yo diría incluso 13.000 o 15.000 años. Pero… necesito un poco más de tiempo.

– Continúe, doctor -le animó Isaak.

Entonces las pantallas de Francesc y de Isaak se iluminaron y volvieron a ponerse los auriculares.

– Aquí Francesc Roux.

– Señor, aquí Frank Ibrahinovic de nuevo. Le envío el análisis microscópico de la superficie como me pidió en su anterior comunicación.

– Lo que suponía… -Francesc se inclinó sobre su mesa para ver más de cerca la estructura que mostraba el análisis-. Isaak, James, vengan a ver esto.

– ¿Esto es del cofre? -James parecía sorprendido.

– Lo acaba de mandar el equipo de análisis de campo.

– Eso explicaría su dureza -dijo James asintiendo con la cabeza.

– Y el análisis espectral negativo -añadió Francesc.

– Caballeros, ¿pueden explicarme qué es lo que estamos viendo? -Isaak los miró con expectación.

– Lo que estamos viendo es una estructura microscópica que se subdivide hasta niveles moleculares -explicó Francesc-. Lo que une a cada una de estas pequeñas estructuras no es ningún cemento ni aglutinante. Simplemente las moléculas acaban entrelazándose físicamente y la atracción entre los propios átomos hace que sea prácticamente imposible romperlo.

– Esta estructura también explica que no refleje la luz de ningún espectro -añadió James-. Es como el material para insonorizar las salas o hacer invisibles los aviones de combate. Las nano-estructuras son tan pequeñas que ninguna longitud de onda puede rebotar completamente. Simplemente se dispersan.

– Entonces, ¿No hay manera de abrirlo? -Isaak se resistía a creer que ese material fuese tan resistente.

– Me temo que no. Para crear una fisura necesitaríamos romper los propios átomos, ya que no sólo es una unión química, sino que la propia estructura hace que las moléculas queden unidas por las fuerzas de Van Der Waals -James seguía aún asombrado por la estructura que mostraba en resultado del análisis.

– Sabemos que los átomos se pueden romper -dijo Isaak mirando de reojo a Francesc.

– Señor Isayoff -Francesc se volvió hacia Isaak con tono serio y la cara tensa-. Conoce de sobra el tratado que impide la detonación de armamento nuclear en la Luna.

– Tranquilícese, Francesc. Seguro que encontramos la forma de abrir el cofre -dijo el ruso mientras volvía a mirar su pantalla.

– ¡Creo que tengo algo! -El doctor estaba sudoroso moviendo sus manos de manera frenética en su mesa-. He separado y simplificado los símbolos y he encontrado algunas similitudes con diferentes lenguas muertas de oriente medio y el Caucaso.

Los tres hombres al mando se acercaron a la mesa del Dr. Omer.

– Este símbolo de aquí puede simbolizar tiempo, y estos otros conocimiento. No estoy seguro de este, pero puede ser similar a poder o fuerza. El siguiente es similar a la runa pre-sumeria del Sol, lo que puede simbolizar la luz o algo que es visible para todos. Sin embargo creo que este otro símbolo que aparece en varias ocasiones asociado con otros símbolos puede ser un elemento gramático, probablemente una negación.

– Entonces -dijo el Francesc-, ¿Puede hacer un pequeño resumen de lo que tenemos?

– Veamos… -El doctor se colocó bien las gafas e intentó ordenar sus ideas-. Es muy pronto para poder tener una idea global del significado del texto… Faltan muchos símbolos, pero tenemos las palabras “cofre”, “tiempo”, “conocimiento”, “no conocimiento”, “poder” y “sin luz” o “no visible”. De la última parte del texto he sido incapaz de simplificar nada.

– ¿Qué crees que puede significar, Francesc? -preguntó Isaak.

– No estoy seguro. Parece que la teoría de una escritura anterior a la conocida está dando sus resultados, así que si esta civilización llegó a la Luna, ¿por qué no pensar que desarrollaron otras tecnologías?

– ¿De qué está hablando? -Isaak se mostró intrigado.

– Francesc, no creo que sea el momento de… -James estaba algo nervioso.

– No se preocupe, James. La Agencia Espacial Rusa son también nuestros aliados. Señor Isaak, lo que le voy a revelar es alto secreto.

– Entiendo. Por favor, continúe.

– El grado de tecnología que parece tener esta civilización parece estar en el siguiente nivel al de nuestra sociedad. El motivo por el que sabemos las propiedades del material es que nosotros también hemos llegado a desarrollar algo similar.

– ¿Y cual es el siguiente paso?

– El siguiente paso que esperamos conseguir es el viaje en el tiempo.

– ¿Está hablando en serio? -Isaak comenzaba a mostrarse excitado y nervioso.

– Hemos conseguido mandar fotones atrás en el tiempo de forma experimental. En estos momentos esperamos mandar partículas físicas y en unas décadas incluso mandar vehículos y personas.

– Es posible que el cofre, por lo que ha descifrado el doctor, contenga el conocimiento del tiempo -Francesc seguía con un semblante serio.

– No deberíamos interpretar los símbolos literalmente -interrumpió el doctor-. No conocemos el contexto de los símbolos y tampoco es seguro que los símbolos correspondan con lo que he interpretado.

– ¡Tenemos que seguir descifrando el mensaje! -Isaak estaba muy alterado.

– No es tan sencillo -el doctor se levantó de la silla y comenzó a dar vueltas alrededor de la mesa-. La técnica de simplificación de símbolos no da más de sí. Para continuar necesito algo de referencia. Una piedra Rosetta. Quien grabó los símbolos debió grabar también una forma de descifrar el lenguaje.

– Podríamos seguir excavando. Quizás tengamos suerte… -James parecía esperanzado. No había mucho más a lo que agarrarse.

– Está bien -Francesc se volvió a su monitor de nuevo-. ¿Equipo de campo X-2771?

– Aquí Frank Ibrahinovic, de la unidad X-2771.

– Hola Frank. Tenemos nuevas indicaciones. Tenemos que volver a excavar.

– Recibido. En media hora las orugas estarán listas para volver a excavar.

Las orugas era la forma que tenían los colonos y trabajadores lunares de llamar a los vehículos de operaciones lunares. Eran unos armazones que se movían con energía solar y que mediante módulos podían realizar casi cualquier función en la superficie. El propio James Goldwart había participado en el desarrollo de los primeros modelos y ayudó a diseñar el plan de sostenibilidad de las colonias lunares.

– Señores -dijo Francesc-, creo que podemos retirarnos a descansar unas horas mientras comienzan las excavaciones.

Todos parecían agradecer la decisión. Especialmente el doctor, para quien el día había comenzado en su apartamento del norte de Turquía a las 7 de la mañana y terminaba a las 3 de la noche en el centro de operaciones lunares de la ESA. Un técnico de las instalaciones les llevó a cada uno a unas habitaciones individuales con cama, cuarto de baño, un pequeño armario con ropa limpia de la ESA y una pequeña televisión.

Al doctor no le dio tiempo casi ni de quitarse los zapatos. Se tumbó sobre la cama y sus ojos se cerraron sin que pudiese evitarlo.

– ¡Doctor! -James estaba golpeando la puerta y estaba gritando al otro lado-. ¡Doctor! ¡Levántese! ¡Creo que hemos encontrado su piedra!

El Cofre (III): EL Tesoro

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