Inicio > micro-relatos > Awa y las Hormigas

Awa y las Hormigas

AWA Y LAS HORMIGAS

– Dime abuelito –preguntó Awa mientras cogía su mano-, ¿Cómo era la vida antes aquí, en África?

El abuelo miró al suelo y entre la arena encontró un hormiguero. Cogió la mano de la niña y se acercaron a él.

– ¿Ves estas hormigas, Awa? –dijo mientras cogía una con una ramita-. Antes las personas éramos así.
– ¿Cómo hormigas? –preguntó incrédula la niña.
– Eso es, como estas hormigas –susurró mientras giraba la ramita entre sus dedos y el puntito negro en su extremo se aferraba a ella.
– ¿La gente de África era como esa hormiga?
– No todos. Algunos eran como esta hormiga. Otros eran como estas otras –dijo mientras se acercaba a otro hormiguero a un par de pasos.

Con esfuerzo, se agachó hasta poner la ramita en medio del hormiguero. Al tocar el suelo, una marea de hormigas rojas cubrieron a la extranjera hasta hacerla desaparecer.

– Pero… ¿Por qué han hecho eso? –dijo Awa horrorizada-.¡También son hormigas!
– Igual que las personas son iguales entre sí. Costó miles de años y muchas guerras entenderlo. Cuando yo era niño, la gente luchaba por las piedras, por el oro, por el dinero. Había países ricos que hacían pobres a los que más tenían.
– Pero abuelito, ¿Cómo puede ser que los que más tienen sean los más pobres?
– Los hombres hacían guerras fuera de sus países, los niños como tú no tenían ni comida ni agua, ni podían ir al colegio. En lugar de jugar en el recreo con las amigas se mataban en horribles guerras por motivos que nunca conocían.
– ¿Qué pasó entonces?
– Llegó el momento en el que para poder seguir creciendo los países ricos tenían que empezar a pelear entre ellos. – El abuelo calló un momento-. Entonces por primera vez en la historia, la humanidad tomó una decisión correcta. Dejar de ser hormigas y convertirse en humanos.
– ¿Cómo puede ser eso, abuelito? –preguntó Awa mirando hacia arriba con sus grandes ojos.
– Decidieron que todos los niños deberían tener las mismas oportunidades, agua, comida, libros y salud. Tu mamá fue de las primeras en ir a la escuela –dijo mientras abandonaban el parque de camino a casa-. Lo llamaron “Los Objetivos del Milenio”…

——–

NOTA: Este es un relato que de momento, desgraciadamente puede considerarse hoy en día como “ciencia-ficción”. Lo he escrito para la campaña que Pobreza Cero Aragón está preparando para autobuses urbanos como sensibilización sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU. Son para el 2015, así que… ¡o nos ponemos las pilas, o no llegamos!

Anuncios
Categorías:micro-relatos
  1. 27/11/2011 en 7:18 pm

    La verdad es que la Humanidad alcanzaría un horizonte ahora insospechado si el mundo fuera como describe el Abuelo.
    Insospechado porque las gentes de los países “pobres” son el Nuevo Mundo del Siglo XXI. Entre todos forman un nuevo continente ofreciendo más posibilidades que las que tuvo el descubrimiento de América. Pero no para roturarlo, explotarlo y aniquilarlo, como hicieron las potencias coloniales, o muchos otros pueblos anteriormente en sus migraciones.
    El nuevo continente es potencialmente rico en lo que más valor tiene. No por los minerales o naturales. Sino porque una tierra vale, sobre todo, lo que valgan los sueños de quienes viven en ella. El barro será siempre barro, a menos que alguien lo trabaja con la ilusión de hacer cosas cada vez más útiles y bellas. Ese es el poder de la cadena de los sueños.
    Pero pese a todo, desde el colonialismo hasta la Globalización, el tiempo no se detuvo para los países pobres como piensan algunos. Continuaron haciendo historia y evolucionando. Asomados a “lo nuestro” no dejaron de ser ellos. Por eso estoy convencido de que, con sus identidades colectivas e individuales, aportarán puntos de vista y esfuerzos que nosotros, desde nuestro pensamiento único, no visualizamos. Igual que se aceleró la historia con la generalización de la cultura, la incorporación de la mujer al mundo social y productivo, la emancipación del indivíduo, etc. Ahora, nuevamente se acelerará la Historia con la incorporación de millones de seres humanos. Hombres y mujeres del Tercer Mundo. Pero se acelerará todo. Tanto lo sostenible como lo que camina hacia la muerte, por eso hay que andar atentos.
    En cuanto a los países “ricos”, tenemos que asumir nuestra situación y nuestra herencia y nuestra deuda. No todo es malo, ni todo fue condenable. La civilización es la historia de la sofisticación de la barbarie. Si no fuera esta, sería otra, porque lo que no varía mucho es el ser humano individual. Los abuelos del mundo mal llamado “desarrollado” tienen que alertar de los peligros que corremos y hemos corrido todos. No repitamos siempre los mismos errores.
    En fin, si hablamos de nuevos horizontes también hay que hablar de los riesgos. Pienso que el ser humano es un delicado equilibrio entre el interés propio, el de su pequeño grupo familiar y, si vive en una sociedad compleja, el del grupo extenso. Así hay quien se comporta de modo depredador, colaborador-manso, colaborador-depredador, colaborador-interesado. Hay casi tantas conductas como matices tienen los colores. No somos unas u otras pero tendemos a encolumnar nuestra conducta sobre una en particular.
    Entonces qué hace que no sobrevivan sólo los tiburones, pues otro equilibrio más sutil aún que el primero. A parte de lo habitual en todo ecosistema, el humano tiene un añadido que lo hace muy interesante. El indivíduo se guía no sólo por sus intereses o la supervivencia sino, también, por el sentido común de cada época que, a modo de brújula, orienta sus acciones. Es una suerte de moral básica. Aquella que no se discute y explica muchos de nuestros actos y por qué algunos de nuestros pensamientos jamás se llevarían a la práctica, o que casi nadie se atreva a hacerlo abiertamente.
    Entre estos dos equilibrios, el de los intereses y la moral, entendida como sentido común, poco a poco el ser humano ha ido mejorando. Casi linealmente, porque las enseñanzas en la escuela de la acción-reacción, o acto-consecuencias, son muy lineales. Mientras que la explosión tecnológica del ser humano ha ido avanzando de modo exponencial.
    Al final el ser humano se ha convertido en un ser cuya presencia tiene efectos sobre todo el planeta como una fuerza más de la naturaleza (y tal vez lo sea). Mientras que su capacidad o interés de medir las consecuencias de sus actos, el ser humano medio no pasa de ver más allá de su familia o poco más. La resulta es como meter a un pre-adolescente en un bólido de carreras con 500 caballos. Eso no puede acabar bien. ¿Qué pasa cuando hombres y mujeres, que no ven más alla de sus vidas y sus minigrupos sociales, están al mando de entidades pensadas para generar riqueza para unos pocos y con más poder que el de muchas naciones juntas? Lo mismo que con el ejemplo del adolescente. No por maldad si no porque eso no puede ir bien. Es poder sin dirección ni visión.
    Sólo la lenta evolución moral nos ha salvado hasta ahora. Pero abismo que separa la capacidad de gobernar nuestras vidas y, entre todos, el Planeta es cada vez mayor.
    Hay esperanzas. En Occidente es impensable que no se escolarice un niño, o que se le envíe con 8 años a trabajar como un adulto. Gracias a que en los últimos 100 años concebimos esquemas sociales más o menos distributivos y protectores, un bebé prematuro de 370 gramos, nacido en el seno de una pareja más bien pobre, sea asistido hasta convertirse en un adulto sano, llena de potenciales y con una vida por delante. No es poco. Triste es ver que algunos cuestionen ahora estos logros.
    El ser humano es así también en el Tercer mundo, donde los lazos de solidaridad, sin tanta sofisticación, funcionan de tu a tu.
    El riesgo actual es la ceguera que tienen los que más pueden o saben. Como en la novela de Saramago. Por inercia, por costumbre, por creer que ciertos constructos teóricos como “la economía” o “el mercado” son entidades con leyes propias y ajenas a la voluntad del Ser Humano, corremos el riesgo de que nuestras propias creaciones nos ahoguen. Hasta los físicos son más humildes y pudorosos que los economistas o los samuráis del mundo financiero, cuando levantan andamios teóricos. Porque los físicos no se suelen olvidar que la realidad es lo que existe y no las teorías que la intentan explicar.
    No soy cristiano, pero me viene a la mente mito del Becerro de Oro. Entronizamos a esas pseudo realidades teóricas (mercados/leyes económía/desarrollo) hasta que la riqueza se concentra en tan pocas manos que ahoga el todo social que la generó. Es ceguera porque esa supuesta riqueza es simbólica. Sólo es una promesa en un mundo que quiera creer en ella. Una moneda no tiene más valor que el de la palabra dada. Por que cuando se acumula hasta formar el capital se vuelve contra quienes le dan vida dia dia.
    ¿Qué absurdo es ese? Ceguera, porque a dónde se podría aplicar la riqueza en un mundo devastado y sórdido. De qué sirven cantidades inimaginables de dolares o euros, si lo que necesitas es una mano amiga, o agua potable. Si nuestra civilización cayese en un absurdo como el imperio romano, por visualizarlo de un modo esquemático, ¿de qué les valdrá tener una cuenta bancaria abultada?
    Vaya disgresión. Perdonadme. La síntesis no es uno de mis dones. Me desvié porque quise contar por qué creo que le Humanidad verá tiempos mejores llevados por puro sentido común y porque la vida siempre se abre camino. Cuantos más seamos y más esclarecidos estemos mejor para todos.

  2. chivero
    02/07/2010 en 3:04 pm

    Creo que el abuelo calló, en lugar de cayó, ¿qué opinas?

    A no ser que se cayera por un terraplén… jejeje

    • maellyssa
      02/07/2010 en 3:54 pm

      JUAS! touché! Ahora lo corrijo. Aunque me parece graciosa también la opción de caerse… jejeje 😀

      Gracias por el aviso!

  3. maellyssa
    02/07/2010 en 7:25 am

    Hola,

    ¡Gracias por el comentario!

    Precisamente para cambiar un poquito el mundo estamos haciendo este tipo de cosas. A ver cuantos cuentos conseguimos recopilar para la campaña de Pobreza Cero 🙂

    Un saludo!

  4. pipermenta
    01/07/2010 en 10:57 pm

    Muy enternecedor. ¡Que triste que el mundo no sea más solidario!
    Un saludo.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: