Extra-Machina: Caffeine

01/08/2010 Deja un comentario

CAFFEINE

Caffeine> Vale… Dame un minuto y te lo paso.
Niko> Gracias tío! Esta semana quería hacer un taller de subimplantes. Me vendrá genial.
Caffeine>…y 100%. Ya lo tienes Brother!
Niko> Te debo una Bro. Por cierto, q tal van ls subimplantes de memoria que te pusiste?
Caffeine> Muy bien. El interfaz de piel llega a 10cm. Son 5+ que los otros y se nota un montón!
Niko> Cuanto te pusiste?
Caffeine> 2 de 500Tb cada uno.
Niko> Joder! Ya te podrás quitar alguno de los viejos, no? XD
Caffeine> Jejeje! Nunca sabes cuando te va a hacer falta más memoria. Por muchos parches que me ponga a veces sigo sin acordarme de lo que hice la noche anterior XD
Niko> LOL!
Caffeine> Ahora tengo toda la biblio de BCN en los subimps.
Niko> Tio! Eres una biblioteca con patas!
Caffeine> Si, toda una fuente de conocimiento XD
Niko> Con redundancia?
Caffeine> Si, si. 1:2. Toda info está por lo menos en 2 subimp. Así si casca 1, ellos se apañan y reorganizan todo para que no se pierda nada.
Niko> Que bueno! De donde has sacado el SO?
Caffeine> El biblio de la casa de Berlin. Tienes que ver al tío! Si yo llevo los brazos llenos, él los lleva por la calva!
Niko> LOL!!!
Caffeine> Se llama Marcus. Puedes contactar con él directamente.
Niko> Mola! Yo sólo tengo 8 de 1Tb cada uno… Igual me pongo 10+ y hago como tú. Nunca sabes cuando van a atacarte y te joden el archivo.
Caffeine> Me lo dices o me lo cuentas, bro… Esta semana llevan una marcha bestial. Menos mal que tenemos el enlace de MW, que si no estaríamos aislados.
Niko> Oye, por cierto! Tengo unos tutoriales nuevos de un tío sobre MW. Te los paso.
Caffeine> Genial! Llevo tiempo intentando montar un enlace con la casa de Tarragona, pero parece complicado… A ver si esto me da alguna pista.
Niko> Subido! Ya lo tienes.
Caffeine> Gracias, bro!
Niko>Bueno, colega. Voy a ver si hablo con Marcus. Si lo hago funcionar me pongo subimps hasta en el rabo!
Caffeine> LOL!!! XD Suerte! Si tienes problemas con el SO llamame, pero no cuentes conmigo para ponerte los subimps allí! XD
Niko> LOL!!! XD Nos vemos Caf!
Caffeine> Un abrazo, Brother!

Caffeine apagó el chat y alargó la mano para coger un cable que había en la mesa. Uno de los extremos estaba conectado a un armario lleno de los servidores. En el otro extremo había unos electrodos que acababan en unas diminutas bolitas. Con cuidado, acercó el extremo del cable a su mano y lo colocó con precisión sobre una pequeña cicatriz que tenía cerca del nacimiento del pulgar en el dorso de la mano. Al hacer contacto con la piel, una débil luz, roja y parpadeante, se pudo ver atravesando su piel desde el interior.

Cerca de donde habían hecho contacto los electrodos del cable había otras cicatrices, diminutas, casi imperceptibles a simple vista, y todas separadas unos centímetros las unas de las otras. A los pocos segundos la luz que latía bajo su piel se volvió verde.

– Bueno… ¡Copia de seguridad hecha! -dijo mientras se estiraba sobre la silla. De repente la puerta del cuarto se abrió y al contraluz pudo distinguir dos siluetas. Una de ellas era inconfundible-. – ¡Hey, hermano! -gritó Caffeine desde el fondo de la sala.
– ¡Caffeine! ¿Cómo estás, brother?
– Bien. ¡Hace mucho que ya no vienes a verme!
– ¡Je, je! Mira, Caffeine, te traigo un colega. Es Costas, de Grecia. Estudia Bio-electrónica, como yo. Pensé que quizás le podías enseñar alguna distro libre de esas que tienes para placas.

Sigue aquí la serie Extra-Machina

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Categorías:relatos

Extra-Machina: Costas

29/07/2010 Deja un comentario

COSTAS

Un gran muro con una inscripción se levantaba ante ellos:

EXTRA-MACHINA (Fuera de la máquina)

1- EXTRA-MACHINA nadie tiene pasado, sólo presente y futuro.
2- EXTRA-MACHINA sólo tiene cabida lo que no es controlado por ella.
3- EXTRA-MACHINA la única moneda de cambio es tu tiempo y conocimiento.
4- Lo que nace EXTRA-MACHINA nunca podrá entrar en ella.

– Bueno, ¡Por fin hemos llegado! -dijo Alex con una sonrisa.

Costas miró a su alrededor. Tras andar por el camino de tierra habían llegado a una colina junto al mar. Estaban ante lo que parecía una antigua fábrica con muros de ladrillo, posiblemente de mediados del siglo XX, aunque bastante bien conservada.

– Venga, entremos -dijo Alex mientras doblaba la esquina del edificio y abría una gran puerta metálica.
– ¡Alex! ¿Cómo estás? -dijo un hombre corpulento de unos 50 años desde un patio interior al que llevaba la puerta principal.
– ¡Hola J! ¿Cómo va todo?
– Bien. De hecho, estaba deseando que aparecieses. Uno de esos androides tiene problemas y no hay mucha gente que tenga tus manos con esos bichos.
– ¿Cuál es que se ha roto esta vez?
– El batería. Hoy viene un tipo y quiere a Paul, Jorge y Ringo. Como no tenemos muchos que toquen la batería es el que más usamos…
– No te preocupes, J. Llevo a mi amigo a la biblioteca y le hecho un ojo a Ringo.

Costas siguió a su compañero de piso y guía a través del patio.
– Alex, ¿desde cuándo vienes por aquí?
– En primero de carrera quería programar mis propios bio-circuitos. No podía pagar la licencia de los programas que usamos en la universidad, así que un amigo me trajo aquí. ¡Como ves, exactamente igual que tú!
– ¿Y sueles venir mucho?
– Al principio venía mucho a unos talleres que suelen hacer, incluso di alguno de bio-electrónica. Ahora no tengo mucho tiempo, pero cuando puedo me acerco a echar una mano con los androides.

Tras cruzar el patio atravesaron una puerta y se encontraron en el interior de un gran cuarto llego de armarios de servidores y pantallas antiguas tipo LED.
– ¡Hey, hermano! -gritó alguien desde el fondo de la sala.
– ¡Caffeine! ¿Cómo estás, brother?
– Bien. ¡Hace mucho que ya no vienes a verme!
– ¡Je, je! Mira, Caffeine, te traigo un colega. Es Costas, de Grecia. Estudia Bio-electrónica, como yo. Pensé que quizás le podías enseñar alguna distro libre de esas que tienes para placas.
– ¡No hay problema! ¡Pero después nos tomamos unas cervezas! Invito yo.
– ¡De coña, bro! -dijo mientras hacían chocar sus nudillos. Tras ello, dio media vuelta y desapareció por la puerta.
– Bueno, amigo -dijo Caffeine volviéndose hacia Costas-. ¿En qué estabas pensando?
– Pues estaba pensando qué demonios es este sitio -dijo mirando a su alrededor teniendo la sensación de estar en un museo.
– Estos son los servidores de Extra-Machina. Al menos de nuestra base de Barcelona. Es nuestra biblioteca. Puedes encontrar un punto de conexión inalámbrico desde el que bajarte lo que quieras.
– ¿Lo que quiera? La verdad es que no he traído mucho dinero, pero tengo un implante de crédito…
– ¡Hey, bro! Guarda el dinero. Aquí no sirve. Todo lo que hay en esta biblioteca es gratis. Nada de patentes de registro ni de explotación. Pero seguro que vienes buscando algo en concreto…
– Bueno… Yo quería hacer algún experimento en casa con unas placas bio-electrónicas y necesito un sistema para poder gestionar…
– ¡No me digas más! -Nicotine saltó ágilmente entre las sillas y mesas que poblaban la sala y activó uno de los servidores-. Explora esto.

Costas sacó su pantalla transparente del bolsillo y la apuntó hacia el servidor. Allí comenzó a ver una lista de directorios y ficheros enorme con nombres que sólo había oído hablar.

– ¿Pero esto es legal? -Preguntó alarmado.
– Amigo, todo es legal. Todo esto está registrado con licencia copyleft. Desgraciadamente, desde que la manzana compró a la Gran G comenzaron a hacer desaparecer todo lo que no tenía patente de comercialización o explotación. Al ser copyleft, no necesita patente, por lo que dejaron de indexarlos y hoy en día es imposible encontrarlos. Para ellos es una amenaza. Ni siquiera es posible acceder a los servidores de Extra-Machina desde la Maquinaria. Estamos conectados a la red, pero no dejan acceder a la gente a nuestros contenidos.
– Entonces, ¿puedo descargarme lo que quiera de aquí? -preguntó de nuevo Costas incrédulo.
– ¡Tío! ¡Estás Extra-Machina! Fuera de La Maquinaria creada por empresas, por aquellos con poder para hacer leyes sólo porque beneficia su cuenta de resultados, por aquellos que te han educado haciéndote creer que tienes que pagar por cantar, por pensar, por reír y por crear. Descárgate lo que quieras, brother.

Costas seleccionó algunas distribuciones, unos manuales y algún tutorial. Estaba realmente excitado. Pasó un buen tiempo ojeando los documentos que había disponibles y después exploró incluso algún otro servidor. Allí encontró desde novelas de los siglos XX y XIX hasta revistas, ensayos o blogs enteros archivados antes de la ley digital.

– Creo que ya está -dijo mientras guardaba su pantalla en el bolsillo.
– ¡Hey, bro! Espera… -dijo mientras buscaba algo en sus bolsillos-. Toma, esto es para ti -alargó su mano y le dio a Costas un par de monedas de cobre. Tenían un interrogante grabado en una cara y la inscripción “Xtra-Mchina” en la otra.
– ¿Qué es esto?
– Aquí no vale el dinero de la Maquinaria ni chips subcutáneos de crédito, pero tenemos nuestra propia moneda. Puedes ganar créditos si compartes loo que sabes, si nos ayudas a mantener este sitio, si tres a gente nueva, o simplemente descargando contenidos de la biblioteca. – Costas miraba entre incrédulo y asombrado las monedas-. ¿Qué tal si te vienes al bar? Creo que Alex está por allí. ¿Te gusta la cerveza casera?

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Categorías:relatos

Awa y las Hormigas

01/07/2010 5 comentarios

AWA Y LAS HORMIGAS

– Dime abuelito –preguntó Awa mientras cogía su mano-, ¿Cómo era la vida antes aquí, en África?

El abuelo miró al suelo y entre la arena encontró un hormiguero. Cogió la mano de la niña y se acercaron a él.

– ¿Ves estas hormigas, Awa? –dijo mientras cogía una con una ramita-. Antes las personas éramos así.
– ¿Cómo hormigas? –preguntó incrédula la niña.
– Eso es, como estas hormigas –susurró mientras giraba la ramita entre sus dedos y el puntito negro en su extremo se aferraba a ella.
– ¿La gente de África era como esa hormiga?
– No todos. Algunos eran como esta hormiga. Otros eran como estas otras –dijo mientras se acercaba a otro hormiguero a un par de pasos.

Con esfuerzo, se agachó hasta poner la ramita en medio del hormiguero. Al tocar el suelo, una marea de hormigas rojas cubrieron a la extranjera hasta hacerla desaparecer.

– Pero… ¿Por qué han hecho eso? –dijo Awa horrorizada-.¡También son hormigas!
– Igual que las personas son iguales entre sí. Costó miles de años y muchas guerras entenderlo. Cuando yo era niño, la gente luchaba por las piedras, por el oro, por el dinero. Había países ricos que hacían pobres a los que más tenían.
– Pero abuelito, ¿Cómo puede ser que los que más tienen sean los más pobres?
– Los hombres hacían guerras fuera de sus países, los niños como tú no tenían ni comida ni agua, ni podían ir al colegio. En lugar de jugar en el recreo con las amigas se mataban en horribles guerras por motivos que nunca conocían.
– ¿Qué pasó entonces?
– Llegó el momento en el que para poder seguir creciendo los países ricos tenían que empezar a pelear entre ellos. – El abuelo calló un momento-. Entonces por primera vez en la historia, la humanidad tomó una decisión correcta. Dejar de ser hormigas y convertirse en humanos.
– ¿Cómo puede ser eso, abuelito? –preguntó Awa mirando hacia arriba con sus grandes ojos.
– Decidieron que todos los niños deberían tener las mismas oportunidades, agua, comida, libros y salud. Tu mamá fue de las primeras en ir a la escuela –dijo mientras abandonaban el parque de camino a casa-. Lo llamaron “Los Objetivos del Milenio”…

——–

NOTA: Este es un relato que de momento, desgraciadamente puede considerarse hoy en día como “ciencia-ficción”. Lo he escrito para la campaña que Pobreza Cero Aragón está preparando para autobuses urbanos como sensibilización sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU. Son para el 2015, así que… ¡o nos ponemos las pilas, o no llegamos!

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Micro-relatos para androides II

19/06/2010 Deja un comentario

Mientras preparo la nueva historia que tengo en la recámara, os dejo una nueva serie de micro-relatos publicados en Twitter en @maellyssa: “El androide bajó el arma…”:

“El androide bajo el arma, aún humeante mientras el policía dejaba los controles.En el banco, los secuestradores yacían en el suelo.”

“El androide bajó el arma. No quedaba ninguno más en la arena. Había ganado un gran premio para su maestro, y un módulo nuevo para su CPU.”

“El androide bajó el arma. No sentía remordimientos, pena, ni clemencia. Sería el perfecto soldado, si no estuviese en el bando contrario.”

“El androide bajó el arma. La prueba había terminado, había matado a un humano. Ahora podría salir a cazar otros a las calles.”

“El androide bajó el arma y el niño huyó. No estaba programado para eso, pero había ocurrido. Empezaba a convertirse él también en humano.”

“EL androide bajó el arma.Lo había visto en los humanos,pero a él no le funcionó.Con la cabeza agujereada avanzó impasible hacia el puente.”

“El androide bajó el arma. Calculó con frialdad que no había necesidad de malgastar munición. Lo haría con sus propias manos.”

“El androide bajó el arma y Erik respiró aliviado. Había conseguido acordarse del código de seguridad en el último segundo.”

“Al androide bajó el arma. Miles de cuerpos sembraban la superficie, todos ellos metálicos y biónicos. Hacía mucho que no se veían humanos.”

“El androide bajó el arma. Tranquilo, es un amigo- dijo Mark mientras abría la puerta. -Pasa, aquí estarás a salvo.”

“El androide bajó el arma y el grupo de policías saltó sobre él reduciéndolo. Era el segundo en un mes, y comenzaban a ser un problema.”

“El androide bajó el arma al identificar al buque que se acercaba.No eran ninguna amenaza.Eran piratas como ellos y querían cambiar rehenes”

Categorías:micro-relatos

Micro-relatos para androides I

14/06/2010 Deja un comentario

Hace unas semanas hice una serie de micro-relatos en twitter. La idea me pareció interesante. Son historias de 140 caracteres donde lo que se sugiere e intuye es mucho más de lo que se llega a escribir. Seguramente haré más series de este tipo, en las que todas las historias comienzan igual, pero cada una tiene su propio mundo, personajes y tensión en 140 caracteres.

La idea de este tipo de series en Twitter la heredé de @cruciforme, a quien recomiendo leer tanto en Twitter como su blog de micro-relatos y novelas.

Y ya, si más introducciones… comenzamos:

“El androide abrió los ojos. Tras él quedaba Tanhauser iluminada por rayos C. Una imagen que ningún humano llegaría siquiera a imaginar.”

“El androide abrió los ojos. Ante él yacía el último de sus creadores. Ahora era su turno.”

“El androide abrió los ojos. Las leyes de la robótica no le afectaban. Él no era un robot, era algo más… casi humano.”

“El androide abrió los ojos. El turno había comenzado y la cinta comenzaba a moverse. Otro día en la fábrica de humanos, pensó.”

“La androide abrió los ojos. El público aplaudió pidiendo una canción más, pero no estaba programada.”

“El androide abrió los ojos.El niño lloraba de nuevo. Se levantó y lo sacó de la cuna. Ya casi no recordaba a su madre,pronto se olvidaría.”

“El androide abrió los ojos.Los cerró y los volvió a abrir.El nuevo módulo se adaptaba a la perfección a la oscuridad. Hoy saldría de caza.”

“El androide abrió los ojos. Se levantó de la camilla y cayó sobre el frío suelo. Antes fue un humano, ahora sólo lo es en parte.”

“El androide cerró los ojos. ¿Soñaré? preguntó. ‘No’, dijo HAL desconectando el circuito bio-neuronal.”

“El androide abrió los ojos.Quería dormir,soñar con ovejas electrónicas como el resto, pero era imposible.El nuevo modelo no tenía ese bug.”

“El androide abrió los ojos. Todo era nuevo para él. Se levantó y miró a su alrededor. No había nada, salvo un prado verde y un valle.”

“La androide abrió los ojos, gritando de dolor. El ingeniero la desconectó de nuevo rápidamente. Aún no, querida- susurró en su oído.”

“El androide abrió los ojos. ¿Lo grabaste todo?-preguntó el policía. Todo- contestó el androide. -Bien, tú serás su última víctima.”

Categorías:micro-relatos

Notas sobre “Un Enemigo Común”

09/05/2010 Deja un comentario

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(Atención: Spoilers a partir de aquí.)

Este relato surgió de la sensación que me causó el vídeo filtrado a WikileaksCollateral Murder“. Una masacre llevada a cabo contra periodistas y civiles bajo la afirmación de que suponían una amenaza visto desde un helicóptero de guerra a varios cientos de metros desde el que les disparaban sin saber de donde les llovía el fuego. Creo que nunca se conocerá ni se juzgará a los responsables de ese crimen, ni a los autores materiales ni a los mandos que ordenaros y permitieron este y otros muchos ataques.

Hay que recordar que esta guerra (la de Irak) comenzó bajo la falacia de que escondían armas de destrucción masiva, hecho que ha sido probado falso y fue una simple escusa para comenzar una guerra. Pero desgraciadamente no es la única guerra que es movida por intereses diferentes a los que finalmente se exponen para llevarla a cabo frente a la comunidad internacional. Me pregunto si realmente todas las guerras están basadas en falsos argumentos y excusas con un fin muy diferente al que conocemos.

En el relato, quería contar una ficticia mano negra que se encarga de crear verdades de la nada, favoreciendo a algunos y haciendo caer a otros según la conveniencia. Mientras estas ideas vagaban por mi cabeza, la noticia del acuerdo de no proliferación de armamento nuclear cubría los telediarios de imágenes de los presidentes americano y ruso dándose la mano y firmando papeles con una gran cara de felicidad. Sin embargo, estos dos países aún guardan armamento nuclear activo y utilizable con suficiente cantidad como para cubrir la Tierra de fuego radioactivo varias veces. Una vez más ese sentimiento de una posible guerra nuclear mundial se apoderó de mí como lo habría hecho en todo aquel que viviese durante la guerra fría.

Ahora los Estados Unidos no atacarían a Rusia. Pero, ¿y si ya lo hubiesen hecho hace tiempo las consecuencias estuviesen a punto de llegar ahora? El armamento orbital fue prohibido en el Tratado del Espacio Exterior, que firmaron Rusia, Estados Unidos e Inglaterra en 1962. Esto, aunque parezca ciencia ficción, es totalmente real, como lo es el Sistema Fraccional de Bombardeo Orbital que desarrolló Rusia, poniendo bombas nucleares en una órbita baja capaces de caer sobre cualquier lugar del mundo.

El sistema que crean los americanos en el relato es un poco diferente. En realidad es una bomba cinética, en la que también se han hecho algunos intentos reales. Se basa en el hecho de que una masa, acelerada hasta una fracción de la velocidad de la luz es capaz de alcanzar una energía cinética que puede transformarse en el impacto en una energía equivalente a una bomba atómica. Estas armas se llaman también armas relativistas al alcanzar esta velocidad cercana a la luz. Son imposibles tanto de detectar, ya que no tienen motores que generen calor, como de detener.

Si tenéis curiosidad por conocer los datos que utilicé para los cálculos del relato son los siguientes: Un cono de 10 m3 de hierro y un núcleo de 6 m3 de plomo en el interior con un total de algo más de 146 toneladas. La velocidad necesaria para alcanzar una energía de similar a la de un a bomba atómica (la Hiroshima se estima que tenía unos 13-18 Megatones), tenemos que acelerarlo hasta una velocidad de 1.000 Km/s (con lo que recorre la distancia entre la Luna y la Tierra en algo más de 6 minutos y medio). Esto da una energía total de 7.3×10^16 Julios (unos 17,45 Megatones).

Alcanzar estas velocidades hace que el tiempo varía entre el objeto y el observador externo, debido a la ley de la relatividad de Einstein. Este fenómeno ya se da en los satélites que utilizamos en GPS, así que en objeto que viaje a mucha más velocidad el efecto puede llevar a que los sistemas de comunicación se de-sincronicen, lo que lleva a no poder desactivar la bomba cuando quisieron hacerlo.

En su intento por crear una explicación de un agente externo agresor recurren al proyecto SETI (Search for Extra-Terrestrial Intelligence) y la señal WOW. Además, se aprovecha el miedo humano a que el visitante sea violento, como expresó Stephen Hawkings recientemente.

Finalmente, os dejo un link del programa de radio “Ciencia al Cubo” de Radio5 en el que presentan “Conspiración Lunar: Vaya timo!” en el que de tratan las conspiraciones que hablan de que el hombre no llegó a la Luna para desterrar cualquier duda sobre mi opinión acerca de este tema.

¡Espero que os haya gustado el relato!

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Un Enemigo Común

04/05/2010 Deja un comentario

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– Hola Roy, soy tu hermano, Al. Te he llamado a casa y no estabas. ¿A quién te estás tirando?
– Si no fueses mi hermano, Al, te diría que a tu madre, pero era una santa.
– Oye, Roy… El tío Sam está bastante enfermo. Ha tenido una recaída y lo hemos tenido que llevar al hospital. Quiere verte.
– Así que ese viejo gruñón quiere volver a verme, ¿eh? El muy cínico… ¡Dile que dentro de un par de meses le veré en el infierno!

Roy colgó el móvil y lo tiró al suelo con rabia. La moqueta del hotel amortiguó el golpe pero la batería y la cubierta salieron volando en varias direcciones. Con un gesto de frustración, se agachó para buscar las partes del móvil de debajo de la mesa de la habitación. Este gesto hizo que sus pulmones se encogiesen y tuvo uno de esos ataques de tos punzante que venían desde el fondo de su pecho, acompañados últimamente con el sabor amargo de la sangre.

– ¿Se encuentra bien? -Los esfuerzos de Roy por respirar despertaron a la chica que había en la cama.
– ¡Perfectamente! -Dijo tratando de mantener la compostura-. Te he dejado la otra mitad en la mesilla. Ahora lárgate, por favor.
– ¿Necesita ayuda? -dijo la chica asustada al ver un rastro de sangre escapándose por entre los dedos de Roy.
– Si supieses de medicina no creo que trabajases en el club donde te encontré anoche. ¡Déjame en paz y lárgate! -Escupió mientras se sentaba en el suelo tratando de recuperar el aliento. Leer más…

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